Sunismo y Chiismo entre coexistencia y conflictos

Publicado en 10 Marzo 2015

Sunismo  y Chiismo entre coexistencia y conflictos

Por: Hazem Saghieh

Traducción por: María Fernanda Quintero[1]

EL conflicto entre los dos brazos del islam no es únicamente, una cuestión religiosa. La historia, la visión del mundo, las diferencias sociales los separan también.

Durante años, la división entre las dos principales sectas del Islam (en realidad, dos religiones en sí mismas) mantuvo un tabú. Nosotros, los Árabes, tenemos una falsa tendencia, de cara a los problemas, a refugiarnos en la negación, eso explica la situación de donde somos nosotros. A decir, verdad, el cisma no es fundamentalmente religioso: es una cuestión donde las diferencias religiosas reflejan las mayores diferencias sociales y políticas.

No es exagerado decir que esta división tiene sus orígenes en esas rivalidades entre los clanes hachémite y Omeyyade, al periodo pre-islámico, cuando no existía en los siglos VII y VIII, ni el sunismo ni el chiismo.

La competencia eventualmente tomó muchas formas y no cesa de ser llamativa. Si los sunitas y los chiíes comparten una misma veneración del Corán, se unieron brevemente en la misma entidad político-religioso, durante el reinado de los primeros califas.

Tradicionalmente, los suníes han considerado el "libro" como un manual para la acción, mientras que los chiítas, ellos, han ido más lejos impulsando su glorificación, de modo que su carácter sagrado acabó por llevárselo sobre su vocación práctica. Ambas comunidades consideran la vida del profeta Mahoma (sira) y su palabras (les hadith) como fuentes de esenciales de inspiración, pero cada una se apoya sobre relatos diferentes provenientes de autoridades distintas. Además, se refieren en ciertas figuras históricas de la vida del Profeta de las miradas radicalmente diferentes, en particular en su esposa Aïcha.

Las persecuciones de los Chiitas

Por otra parte, como el cristianismo se basa sobre una mitología alrededor de la crucifixión de cristo, el chiismo es nacido del asesinato de Ali,[2] el yerno del Profeta y su hijo Hussein, cometido por los que iban a convertirse en sunitas.

El rito de la Aurora, en el transcurso en la cual los Chiitas lloran la muerte de Hussein, es una salida tan popular que pone en escena las persecuciones de los chiitas por parte de las autoridades sunitas a lo largo de la historia. Conmemorando cada año estas persecuciones, los chiitas reviven estos odios seculares y refuerzan el sentimiento de diferencia.

Tradicionalmente, los sunitas han celebrado las riendas del poder en la mayor parte de los países musulmanes, mientras que los chiistas estarían en la oposición. Esto ha permanecido verdaderamente a la época moderna, cuando, en los años de 1960 y 1970, los jóvenes militantes chiitas son llamados a engrosar las filas de los partidos radicales, de Bahreïn en el Libano, pasando por Irak. Esta regla no ha conocido sino raras excepciones en el curso de la historia. Bajo la dinastía bouyide, quien reina sobre Irak y el oeste de Irán en los siglos X y XI, y bajo los fatimides, quienes gobernaran Egipto y otras regiones de África del Norte del siglo X al XII.

En la mayor parte de las ciudades, los habitantes son de mayoría sunitas, y por lo menos desde el periodo otomano. Como las minoras cristianas y judías, los sunitas han producido una clase de comerciantes, funcionarios y académicos. El sunismo siempre ha dominado igualmente a la clase desfavorecida de los artesanos citadinos y con ellos las corporaciones, las artes, la música y otras costumbres. En cambio, los chiitas viven tradicionalmente en zona rural, para lo esencial, lejos de las miradas suspicaces de las autoridades sunitas; por esto la vida estaría ligada a la agricultura. Otra consecuencia, la cultura se caracteriza por una transmisión oral, casi mecánica, de tradiciones y de creencias.

La infabilidad del Imam

Es significativo que los safávidas, quienes gobernaron en Irán en el siglo XVI, han decidido, distinguirse de los Árabes, al abrazar el chiísmo - como si, de este modo, ellos definirían la identidad de su imperio en función de las diferencias religiosas con sus vecinos sunitas.

Los eruditos sunitas de la ley siempre han estado interesados en la cuestión del poder y de los medios como mantenerla. Para el gran jurista sunita Ibn Taymiyya (1263-1328), un gobernante despótico es preferible al caos y a la discordia. En cambio, las ideas desarrolladas por los primeros pensadores chiíes se centraron en la búsqueda de la justicia, sobre la definición de la sociedad ideal y la perfección del imam "escondido ", el último líder venerado chiíta que se habría sustraído del mundo y cuyo retorno todavía están esperando hoy día a la manera de un mesías.

La infalibilidad del Imam (como el ayatolá Khomeyni extendido a jefe supremo de su República Islámica) es un concepto que ignora la tradición sunita.

En Europa, las guerras religiosas que enfrentaron a los protestantes y los católicos estarían, relacionadas con la cuestión de la reforma de la religión, un proceso que conduciría en emergencia a la aparición del Estado –Nación. En el mundo musulmán, la divergencia casi absoluta entre el Islam de los sunitas y el de los chiítas hace que sea poco probable una evolución similar a la de Europa. Tenemos dolor de ver cómo los desacuerdos entre estas dos confesiones, añadido a la debilidad del Estado-nación y a la ausencia de cohesión social típica del Medio Oriente, podrían desembocar en otra cosa que la destrucción y la guerra civil en los países dónde estas dos comunidades cohabitan - y se destrozan mutuamente.

Las tentativas de "unión" de ambas ramas del islam han sido siempre de una superficialidad patética. En la primera guerra mundial al final de la guerra fría, la inclinación tradicional de los árabes que hacen tabla rasa en desacuerdos sunitas y chiítas fue acompañado por un cierto entusiasmo por la modernidad (que nos ha llevado a considerar las divisiones religiosas como "vergonzosas"). Después de la revolución islámica de Khomeyni, en 1979, las llamadas se escucharon nuevamente a favor de una "Unidad islámica" pluri-confesional y anti-imperialista. Pero la vuelta Iraní, con su experiencia política inédita, se sobrevino, precisamente, mientras que la izquierda se debilitaba en otros lugares y la Unión Soviética empezaría a esclerosarse.

[1] Investigadora social, articulista, escritora. Traducción del artículo realizada sobre el texto de la revista Courrier international no 1064 del 18 al 24 de noviembre 2010. Texto versión para web en francés http://www.courrierinternational.com/article/2010/11/18/sunnisme-et-chiisme-entre-coexistence-et-conflits- Noviembre 8 -2010. El presente trabajo es de exclusiva responsabilidad del autor y sus opiniones no comprometen al presente blog. .

[2] Ali, esposo de Fátima la hija del profeta Mahoma. (Nota de la traductora.)

Para los musulmanes sunitas la importancia de Alí fue ser considerado como el cuarto y último califa bien guiado, mientras que para los musulmanes chiíta, Alí fue ser el primer imán y se le considera a él y a sus descendientes como legítimos sucesores de Mahoma, todos los cuales son miembros de la Ahl al-Bayt. Este desacuerdo produjo la división de la comunidad musulmana en tres ramas: la sunita, la chiíta y la cariyita. Ver: http://es.wikipedia.org/

Escrito por Maria Fernanda

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