Santiago García, el signo del teatro que hizo palpitar a mi madre

Publicado en 1 Julio 2015

El Maestro Santiago García

El Maestro Santiago García

Por María Fernanda Quintero

"Nos duele que la cultura no sea importante, porque también se está volviendo negocio. El Gobierno se interesa más por los negocios pero no por lo espiritual, por el alma de un pueblo que es el arte” 
Santiago García al recibir Premio como Embajador Mundial por  la Unesco 2012.

Era el año de 2006 o 2008 creo, pues también mi memoria me hace sus cruzados. Mi madre y yo, estábamos en el Festival de Teatro de la Candelaria de Bogotá. La invité especialmente y hablaba con ella muchas veces del Teatro de la Candelaria, de su trabajo crítico, del gran maestro Santiago García.

Un hombre excepcional, precursor del teatro político e incluyente en Colombia. Gran dramaturgo que bajo la escuela de Bertolt Brecht y con influencia del teatro Alemán, medió y creó el teatro del siglo XX en Colombia; junto con Enrique Buenaventura.

Mi madre y yo, con cierta expectativa, nos hallábamos dispuestas a ver el famoso teatro alternativo. Nunca fuimos mujeres de círculos artísticos, ni mi madre de ser una persona conocida. Ella había sido del movimiento de la Unión Patriótica UP., aunque todos sus amigos entrañables, habían sido asesinados y desaparecidos, insistía en ver otras formas de la vida como el teatro. Me dolía verla en su duelo constante, mientras yo transitaba entre el encuentro y el amor que aún le profeso. Antes de morir en el olvido por los que decían ser sus amigos y que aún viven de la Unión Patriótica; yo insistí en sacarle una sonrisa.

En aquella época, vimos dos obras de teatro que nos impactó: Antígona de Sófocles, con una magnifica puesta en escena, bajo un monólogo envolvente y de gran creatividad realizada por la gran dramaturga Teresa Ralli; representante del teatro Peruano. Vibramos con esta obra. En aquella semana de encuentro con el arte escénico, nos entrelazamos entre una secuencia y otra, hasta que nos topamos con una obra de teatro del gran dramaturgo: Santiago García. Recuerdo muy bien su mise en place.

La obra dirigida y protagonizada por el maestro Santiago García, nos trasladó mágicamente a un trazado entre el caos y la existencia de una realidad. Evoco, una puesta en escena de variados personajes, vestidos de perturbadores colores, con una música polifónica, donde los actores se entremezclaban en el escenario, bajo tambores, flautas, platillos y baquetas….era un mundo de música que versaba de manera creativa sobre la muerte y la vida. Nosotros nos sentíamos mágicamente protagonistas, y allí estábamos viendo y compartiendo cada una, nuestras existencias. El teatro nos transportaba, hacía vibrar nuestras vidas.

Mi madre osciló en el escenario, ante la puesta en escena dirigida y actuada por el maestro Santiago García. Él trazaba sin proponérselo, la presencia de mi madre no como una espectadora más, sino todo lo contrario, la rodeaba con gran habilidad y sentido, como todos los que nos encontrábamos allí. Su teatro dialogante, comunicativo reconfortaba de manera colectiva.

Los personajes transitaban mágicamente entre nosotros, le daban vida al escenario, a nuestras existencias, con las palabras, gestos, era un diálogo presencial y creativo. Ante ello, mi madre se entremezcló con el encanto de la música, el color, la vida que el gran dramaturgo Santiago García le ofrecía con su puesta en escena. En medio de la risa y unas cuantas lágrimas mi madre me abrazó.

Mi memoria se detiene, para recordar como disfrutamos, como el maestro Santiago García, con su agudeza teatral; logró sacarnos de nuestras propias historias. Lo recuerdo muy bien.

Hoy mi madre ya no está, murió hace tres años, pero parece que fue ayer su muerte, su vida. Del maestro Santiago García, me di cuenta deambula en la soledad del Alzheimer que se impone para arrebatarle la memoria. Debo decir, que nunca me dejará su memoria, que es la mía, el recuerdo en mi está intacto y surge para contenerlo.

Él está en mí.

Es certero que el maestro no sabe de mí, ni tan siquiera puede asomar en una instantánea de su memoria mi presencia, pero seguro yo sé quién es él. No olvido lo que ha hecho por el teatro en Colombia, nos hizo pensar, reír, soñar con su teatro político- agudo, creativo y sobretodo incluyente para la existencia. Lo recuerdo, lo contengo.

En mi memoria estará mi madre y el teatro. Tengo en mi, el día que mi madre vibró por esa puesta en escena, que solo los grandes de la dramaturgia lo logran hacer y en ese espacio le correspondía al gran maestro Santiago García.

Sin olvido, ellos estarán por siempre.

Con su presencia y la de mi madre, la memoria siempre será distinta.

Escrito por Maria Fernanda

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Ana 07/02/2015 18:55

Hola mi Mafecita, me gusto mucho tu artículo, yo que soy de pocas lágrimas me hizo llorar,por que no solo me evoca al recuerdo de tu madre, si no de las cofradías,que vivimos , hoy ya no son ni siquiera recuerdos por el tiempo a fosilizado la memoria y como sueños pensamos que es mentira lo vivido.

Renato 07/02/2015 13:11

Gracias por tu bello articulo, tan sentido y justo porque como a ti, a mi también muchos montajes teatrales de maestros directores chilenos ya desaparecidos dejaron una huella profunda en mi y en la cultura teatral que tengo, así que comprendo muy bien tus lineas, sobre todo cuando una ha vivido en países sufridos.

Mauro 07/01/2015 21:39

Bello texto !!